No hace falta que sea un accidente grave. Puede ser algo menos dramático: una operación de urgencia, un ingreso hospitalario, un viaje largo sin conexión. La pregunta es sencilla y vale la pena hacerse: ¿sabría tu familia manejar tu economía sin ti durante unas semanas?
La respuesta honesta, para la mayoría, es no.
Por qué este problema es más común de lo que parece
Tendemos a creer que "ya se apañarán". Que los bancos tienen sus mecanismos. Que alguien se encargará. Pero la realidad es que acceder a las cuentas de otra persona —aunque seas su pareja o su hijo— sin los datos correctos es un proceso lento, burocrático y, en momentos de estrés, agotador.
No se trata de hacer un testamento (eso es otra cosa). Se trata de dejar una guía práctica de tu patrimonio para que quien te quiere no tenga que buscar en cajones, llamar a cinco bancos o esperar semanas a que se resuelva un proceso legal.
Qué debería incluir esa guía
Cuentas bancarias
Para cada cuenta: banco, tipo (corriente, ahorro, inversión), IBAN, si hay tarjetas asociadas y cuál es la domiciliación de pagos importantes.
Especialmente útil: saber qué cuenta tiene domiciliada la hipoteca, el seguro del coche o la luz. Si esa cuenta se queda sin fondos por error, son los primeros recibos que botan.
Inversiones
Dónde están: qué broker, qué exchange, qué banco gestiona el fondo de pensiones. No hace falta detallar rentabilidades ni estrategias. Solo: "Tengo X en Indexa Capital, Y en Interactive Brokers y Z en Binance".
Para la cripto es especialmente importante dejar claro cómo acceder a los monederos o al exchange. Sin acceso, el dinero simplemente no existe.
Inmuebles
Propiedades propias (aunque estén hipotecadas), locales, plazas de garaje, terrenos. Para cada uno: si está hipotecado, qué banco, si hay inquilino, si hay arrendamiento vigente.
Seguros
Este es el punto que más se olvida: los seguros de vida especialmente. Si hay un seguro de vida al que la familia tiene derecho en caso de fallecimiento, alguien tiene que saber que existe. Hay seguros que nunca se cobran porque los beneficiarios no sabían que existían.
Incluye también: seguro del hogar, del coche, seguro médico privado (si lo hay), seguro de decesos.
Deudas activas
Hipoteca, préstamo del coche, préstamos personales. No para asustar a nadie, sino para que sepan el cuadro completo. Una deuda no desaparece porque el titular fallezca.
Ingresos regulares
Nómina, alquiler que cobras, dividendos, pensión... Quién paga, cuánto y desde qué cuenta se recibe. Si alguien tiene que gestionar tu economía durante un mes, necesita saber de dónde entra el dinero.
Datos prácticos que no son dinero pero son igual de importantes
- Contraseñas o pistas para acceder a la banca online (no literalmente las contraseñas, sino cómo llegar a ellas de forma segura).
- Número de gestoría o asesor fiscal, si tienes.
- Abogado de confianza, si tienes.
- Número de seguridad social y número de la mutua, si aplica.
- Notaría donde está el testamento, si ya lo tienes hecho.
Cómo preparar esto sin que sea un proceso abrumador
No hace falta hacerlo todo en un día. La forma más realista:
- Empieza por las cuentas. Son lo más urgente y lo más fácil de registrar.
- Añade los seguros. Sobre todo el de vida y el de hogar.
- Sigue con las inversiones. Aunque sea una lista de dónde están, sin detalles.
- Añade propiedades y deudas.
- Revísalo una vez al año. Las cosas cambian.
El acceso compartido de LeVaultly
LeVaultly tiene una función pensada exactamente para esto: el acceso compartido. Puedes invitar a un familiar de confianza para que vea tu bóveda en modo lectura. No pueden modificar nada, no pueden mover dinero. Solo ven la información que tú has registrado.
Sin correos con PDFs adjuntos. Sin Google Docs compartidos que se quedan desactualizados. Sin cajones llenos de papeles. Tu familiar ve exactamente lo que tú quieres que vea, cuando lo necesite.
No necesitas esperar a que pase algo para prepararlo. Hazlo hoy que tienes tiempo y tranquilidad.